
Una tarde que estaba haciendo mi programa de radio, se me ocurrió soltar al aire mi correo personal a todos los ciber oyentes, lo hice con la intención de poder pescar a alguna chica linda con la que me pudiera permitir alguna aventurilla. Efectivamente de inmediato se agrega una chica, que en medio de la primera conversa me confiesa que ya me conocía, que siempre me veía en el gimnasio, pero que nunca se atrevió a acercarse a mí, vive en el mismo distrito que yo, por la foto en la ventana del messenger me parece una chica muy guapa, de buen cuerpo, cabellos oscuros y largos, es muy joven. “Eres muy guapa, pensé que eras mucho mayor… que te parece si nos encontramos en el centro comercial este fin de semana ¿ok?...claro si te deja tu novio” le digo enseguida, ella me responde: “Estoy casada y amo a mi esposo, pero algún día me gustaría saltarme las reglas y jugar contigo, esta bien acepto la invitación”, respondo “Yo no respeto ninguna regla y siempre me ha gustado quebrantarlas”. Ese fin de semana no asiste al punto de encuentro, ni en la segunda cita tampoco, me dije de repente me habrá reconocido a lo lejos, no le habré gustado y por eso no se me acercó.












