
Me gustaba verla, observarla, contemplarla, admirarla o como sea, si me preguntan por su nombre? No lo sé. Pero eso era lo de menos, era una belleza de mujer de 1.70 cm. de estatura, cabellos castaños semi ondulado hasta los hombro, poseedora de un par de ojos pardos con una mirada que me estremecía todo el cuerpo cada vez que me la cruzaba, nariz perfecta y unos labios que moría por comérmelos a besos, piel canela bronceada por el abrasante sol de Iquitos, lindos pechos, nada de rollitos y un muy bonito trasero, así era ella, mi chica anónima, mi amor de nombre desconocido, mi ángel; solo sabía que era administradora de una empresa de repuestos para motos en el centro de la ciudad.
Me gustaba verla, observarla, contemplarla, admirarla y seguirla a bordo de mi moto cada vez que me cruzaba por la calle en su pequeña Chaly Honda de 50 cc de color azúl, como hipnotizado por su belleza iba tras ella por toda las calles de la ciudad, de vez en cuando se detenía para hacer alguna gestión de rutina ya sea en un banco o alguna empresa.
Me gustaba verla, observarla, contemplarla, admirarla y seguirla a bordo de mi moto cada vez que me cruzaba por la calle en su pequeña Chaly Honda de 50 cc de color azúl, como hipnotizado por su belleza iba tras ella por toda las calles de la ciudad, de vez en cuando se detenía para hacer alguna gestión de rutina ya sea en un banco o alguna empresa.












