
Últimamente los domingos se volvieron muy entretenidos para mi, porque siempre me sucede algo curioso e inusual. Éste último domingo por la tarde me encontraba muy aburrido y un tanto estresado por el trabajo de toda la semana, tenía muchas ganas de salir a algún lado para distraerme y despejar la mente, para empezar la semana ya más renovado, con nuevos aires. Por la tarde estuve navegando por internet y chateando, hasta que en los parlantes sonó el típico y ya famoso “tukutín”, era mi gran amiga Nicole, la misma de tantas noches de aventura, después de mucho tiempo me vuelvo a comunicar con ella, en la actualidad Nicole es administradora de una de las sedes de una conocida pizzería aquí en Lima, por cuestión de trabajo nos alejamos por un tiempo muy prolongado, ella ahora solo tiene un día libre cada dos semanas y se lo dedica entero a su enamorado, nosotros nunca fuimos eso…enamorados, si bien es cierto que nos atraemos y gustamos tanto como hombre-mujer y como buenos amigos, pero nunca se me ocurrió pedirle que fuera mi enamorada. La conozco desde hace 5 años cuando ella trabajaba de anfitriona en una discoteca a la que yo gozaba frecuentar tanto por la buena música como también por la belleza de sus mujeres.












