
A diario pasaba por el lugar en donde trabajaba Luana, era una estación de servicio, un grifo de combustible como se le conoce más comúnmente, estaba ubicado a unas 6 cuadras camino a mi casa, siempre estaban chicas muy lindas atendiendo el establecimiento haciendo de anfitrionas, pero ninguna que me llamara tanto la atención como Luana, una bella señorita de 19 años de tez blanca, muy blanca, pecas en el pecho, de cara fina y labios muy bien formados y resaltados con un agradable labial rojo, una bonita sonrisa, el cabello negro azabache que llegaba hasta un poquito más abajo del hombro, ojos color café y mirada coqueta, de 1.65 cm aproximadamente, mostraba su linda figura en un uniforme de color rojo que constaba de un pantalón muy ceñido al cuerpo y un top bastante sexy que dejaba mostrar su ombliguito coquetón con un piercing bastante sugestivo.












