
Son las 10:44 pm me encuentro en la casa de mi tía, lugar donde pasaré la noche buena, estoy en su oficina, en la sala iluminada con una sugestiva luz amarilla mi hermana y mis dos primas conversan, de fondo suenan los villancicos amenizando la noche, mientras en una pared las luces de los fuegos artificiales de la calle logran colarse a través de la ventana. Fabrizzio, mi hijo, corretea por toda la casa junto con su prima que tiene casi la misma edad que él. Mi mamá, mi tía y abuela se encuentran en la cocina alistando todo para la cena navideña, como estamos un tanto cortos de dinero compramos solo un par de pollos que fueron a parar directamente en el horno.
Desde aquí logro escuchar las conversaciones, todos charlan y se ríen a carcajadas, al parecer se les nota muy felices, pero yo en este momento no puedo compartir esa misma alegría, me siento triste una vez más, siempre logro sentir esta sensación por estas fechas, aunque para mi la navidad no es una fecha especial, aunque no me crea la filosofía del espíritu navideño pero trato de dejarme llevar por ese mensaje que a todos nos meten por la retina y los oídos que la navidad es una fiesta de unión y amor entre la familia. De pronto suena una canción súper conocida “Ven a mi casa esta navidad” pero esta vez cantada por Ricardo Montaner, esta misma canción es la que siempre canta papá, de hecho la cantábamos juntos, mi viejo y yo, yo y mi viejo. Se me viene una nostalgia muy onda en el pecho.












