Fabián es un muchacho de no más de veintitantos años, que lleva una vida entre los sabores y sinsabores del amor, tratando y en el intento de encontrar a la mujer de su vida, en su inexperiencia con las mujeres le toca pasar por muchas aventuras, algunas divertidas, unas trágicas y otras tristes, donde literalmente juegan al ping pong con su corazón. Una divertida novela juvenil, basada en las experiencias de Fabián, que también son las mismas que le suelen suceder a muchos jóvenes de su edad. La mayoría de ellas se encuentran tatuadas en este libro, en la que él nos cuenta su vida con ellas, con las mujeres que perdió por ser un mujeriego. A algunas de ellas, les escribe cartas creyendo poder recuperarlas de alguna forma, las mismas, que por supuesto, no tienen respuesta.
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Yo también te quiero mucho...pero solo como amigo



Estoy muy seguro que esto le ha pasado a todos, sobretodo a nosotros los hombres. Quién no tiene una amiga, una mejor amiga que nos gusta mucho y a la que no nos atrevemos a decirle cuánto la queremos o cuán enamorados nos encontramos de ella. Hasta hace un tiempo pensé que lo peor que una mujer te puede decir es “tenemos que hablar”, pero desde hace poquísimo me di cuenta de que no era así. Lo peor que me dijo una mujer es “Yo también te quiero, pero solo como un amigo” y me lo dijo una muy buena amiga mía quien me gusta demasiado. Ya te imaginarás que significa esa frase, pues para mi esa frase equivale a que para ella soy un súper tipo, recontra simpático, el mejor del mundo, el que mejor la escucha, su confidente con el cual comparte sus más íntimos secretos, su pataza pero que a las finales jamás será mi pareja sentimental, pero por otro lado ella sale con un tipo todo feo, que no sabe vestirse, que en vez de hablar balbucea -parece un baboso- y cuando este tipo le de una patada en el trasero de segurito que ella me llamará para consolarla y pedirme consejos.
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