
De un tiempo acá me he vuelto un tonto soñador, un angurriento y cursi poeta, que cree en las historias de amor con finales felices, de la princesa con su príncipe azul, de que el amor a pesar de la distancia puede sobrevivir y mantenerse, que cree en la remota posibilidad, si remota, pero posibilidad al fin de poder encontrar y conocer a Mariela personalmente.
Por momentos me entran las dudas, no se si ella sentirá lo mismo o seré yo el que me engaño y me hago la idea de que ella me ama, que no puede vivir sin mi, que llora con tan solo pensar que me puede perder, o como dice Sabina si fuera capaz de morirse conmigo si me mato y matarse conmigo si me muero. Que le duele al igual que a mi toda esta distancia entre nosotros y que espera con ansías nuestro encuentro. No se si creer en las bonitas frases que ilusionan con nuevo color a mis ojos con cada letra que descifran sus palabras.
Al reencontrarnos me dijo que me extrañaba mucho, que me necesitaba, que se arrepentía el haberse alejado de mí, ella quería olvidarme porque pensaba que no era bueno, y para eso conoció a gente nueva, ellos lejos de cumplir con su objetivo, el intentar que Mariela me olvide, hacían que me extrañe aún más y me necesitara a su lado.
La verdad no se que me pasa con esta mujer en particular, nunca estuve así por ninguna, la tengo en la cabeza todo el día, siento mariposas en el estomago como un adolescente enamorado por primera vez, me encandila su dulzura, su trato, su preocupación.
Ella siempre me decía “Te quiero mucho mi niño”, “te extraño tontito” pero hace una semana ella rompió definitivamente una barrera de sentimientos que tenía guardado todo este tiempo, logró soltar unas palabras que quería escuchar hace tiempo, me dijo “Te amo” y ya no me llama “mi niño” como solía hacerlo ahora soy “amor”, su amor, creo que esa palabra no se usa con cualquiera, me sentí más enamorado que nunca.
Mariela es muy linda, tierna, talentosa, inteligente, culta, me encanta su perspectiva de la vida y una de las cosas que me fascinan de ella es el sueño de ser madre, sueño que comparte conmigo y que me gustaría hacerlo realidad juntos. También tiene su lado misterioso, enigmático e indescifrable como sus repentinas desapariciones, a veces no se de ella una semana entera, cosa que me hace preocupar, me pongo a pensar en todas las cosas que me dice con respecto a sus sentimientos hacia mi, me envuelve el temor, el negativismo me invade y trata de hechar abajo mis sueños con ella, esa inseguridad la siento como una espina que me jode en la garganta, hasta llego a pensar que todo esto es tan solo un juego de palabras que yo quiero escuchar para sentirme mejor.