Fabián es un muchacho de no más de veintitantos años, que lleva una vida entre los sabores y sinsabores del amor, tratando y en el intento de encontrar a la mujer de su vida, en su inexperiencia con las mujeres le toca pasar por muchas aventuras, algunas divertidas, unas trágicas y otras tristes, donde literalmente juegan al ping pong con su corazón. Una divertida novela juvenil, basada en las experiencias de Fabián, que también son las mismas que le suelen suceder a muchos jóvenes de su edad. La mayoría de ellas se encuentran tatuadas en este libro, en la que él nos cuenta su vida con ellas, con las mujeres que perdió por ser un mujeriego. A algunas de ellas, les escribe cartas creyendo poder recuperarlas de alguna forma, las mismas, que por supuesto, no tienen respuesta.

La historia que nunca pude contar



Soy una mala persona, soy un mal amigo, un pobre diablo. Soy un idiota, soy poco hombre, pero por sobre todo soy un animal. Un animal que no respeta nada, un animal que no sabe dominar sus instintos de macho, que tan solo basta la sonrisa de una mujer no necesariamente guapa para lanzarse encima de ella y devorarla, sin importar si aquella mujer tiene dueño. Toda esta porquería de ser es el que se dice llamar “tu amigo”, mi querido Julián. Me siento una basura completa, soy todo un ejemplar de pedazo fecal sometido al sol. Te traicioné con una frialdad y una vileza de las que no me sabía capaz. Yo quería ser tu amigo leal, tu hermano. Violé la ley básica de la amistad: no agarrarte a la mujer de tu amigo.

Hay muchas cosas que tu desconoces, como, la que es ahora tu esposa y la mujer que espera tu primer hijo, fue mi novia hace unos años, tuvimos juntos una relación muy apasionada aunque haya durado muy poco, nos quisimos mucho. Debido a mi inestabilidad emocional y mis aires de galán de barrio, eche a perder una bonita historia de amor que pudo ser. Quizá ya a estas alturas tendría un par de hijos con ella.

A Luana, tu esposa, la conocí hace unos años atrás, a diario pasaba por el lugar en donde trabajaba, era una estación de servicio, estaba ubicado a unas 6 cuadras camino a mi casa, siempre estaban chicas muy lindas atendiendo el establecimiento haciendo de anfitrionas, pero ninguna que me llamaba tanto la atención como Luana (estoy seguro que te habrá pasado lo mismo que a mi al verla por primera vez) una bella señorita de 19 años de tez blanca, muy blanca, pecas en el pecho, de cara fina y labios muy bien formados y resaltados con un agradable labial rojo, una bonita sonrisa, el cabello negro azabache que llegaba hasta un poquito más abajo del hombro, ojos color café y mirada coqueta, de 1.65 cm aproximadamente, mostraba su linda figura en un uniforme de color rojo que constaba de un pantalón muy ceñido al cuerpo y un top bastante sexy que dejaba mostrar su ombliguito coquetón con un piercing bastante sugestivo, si que es bella tu mujer, no entiendo por qué la descuidas tanto, mi envidiado Julián.

A diario pasaba por el grifo una y otra vez, a veces me detenía a cargar combustible a mi moto, siempre era atendido por las bellas anfitrionas, que amablemente me ofrecían una bebida o alguna promoción, pero yo iba por el simple deleite de ver a Luana. Hasta que una de esas tardes lluviosas y húmedas de Iquitos, me disponía a ir a mis clases en la universidad y al momento de pasaba frente al grifo pude ver desde lejos a una de las anfitrionas, a Luana, que me miraba fijamente mientras pasaba y de inmediato como todo galancete, le di media vuelta a mi vehículo, fui hacia ella con cualquier pretexto para intentar cruzar alguna palabra. Al llegar la miré y le dije “Hola, ¿cuál es tu nombre?” con gesto en el rostro de galán de cine, ”Hola, me llamo Luana” me contestó bajando la mirada con timidez y con una extraña coquetería, así que aproveche esa reacción para sentirme más seguro y repliqué: “Nunca te había visto por aquí, ¿eres nueva?”, y me respondió: “Noooo, ya tengo un par de semanas, pero a diferencia de ti, yo siempre te veía pasar, pero tu ni caso me hacías cuando intentaba saludarte, eres un sobrado”, seguimos la conversación, yo hablaba de manera muy insinuante y siendo muy claro en mis intenciones, y mis intenciones no eran de ser solo un amiguito más. Ella se iba soltando de a pocos, ya me sonreía con confianza. Después de unos minutos finalizo invitándola a comer en la noche, a lo que recibí una respuesta positiva por parte de ella.

Mis visitas a Luana eran más continuas de lo habitual, muy discretamente le dejaba notitas invitándola a vernos después de trabajar, adjuntando la dirección del punto donde debíamos encontrarnos, hacía esto con la finalidad de que nadie en su trabajo se diera cuenta de nuestra relación y que no la pueda incomodar con mis visitas; en esa rutina la pasamos cerca de una semana y media.

Una escena que aún vive en mis recuerdos es cuando probé sus labios por primera vez. Una tarde ya casi noche, la visité en su casa, la misma donde ahora vives con ella, ubicada en una misma esquina, su calle era muy oscura y más todavía con los árboles frondosos que cubrían con sus ramas parte de los postes del alumbrado público y lo que hacían es preparar la escena para pasar una noche agradable y romántica juntos. Al tocar el timbre de la casa, me atendió su mamá, me presenté como todo un caballero y me dijo que la esperara que ya estaba por salir, al ingresar, en la sala se encontraban el padrastro y su hermanita menor viendo la televisión, después de unos minutos apareció Luana que recién salía de la ducha, pude sentirla antes de que entre a la sala por su aroma que era una mezcla de shampo fresita y un perfume que no recuerdo el nombre, pero era muy agradable tanto así que me inspiró a regalarle un par de frases bonitas al oído al momento de saludarla con un beso en la mejilla.

Recuerdo que hacía mucho calor, sacamos dos sillas al patio exterior de la casa, nos sentamos justo debajo de un árbol, yo sugerí que fuera allí porque era el lugar más oscuro del lugar y siguiendo la premisa de que “al amor le gusta la oscuridad”. Conversamos de todo un poco, minutos después empecé a acercarme un poco más cada vez hasta que pude rodearla con mi brazo derecho y al no encontrar indiferencia en ella me anime a soltarle un beso en la mejilla, pero, en el camino me encontré con sus labios, ella había girado la cabeza intencionalmente para que esto sucediera; y de esta manera sucedió nuestro primer beso. Aún recuerdo sus palabras cuando me decía: “me estas enseñando a querer, a llorar, a besar, haces que mi vida sea más bonita”, no me enorgullezco de eso, pero me hace sentir muy bien.

Lo que al comienzo empezó como un vacilón para mi, una diversión pasajera, un encuentro fugaz, una motivo hecho mujer para levantar más mi ego de galancete de barrio, pero con el pasar del tiempo se fue transformando en otra cosa, en algo más profundo, ella me gustaba mucho más, era muy cariñosa conmigo, atenta, romántica y en fin todo lo que me gustaba en una mujer. Esto hubiera sido perfecto si es que no hubiera existido un secreto en todo esto, una mentira de mi parte, yo tenía otra novia ya desde hace buen tiempo, Luana siempre me preguntaba y yo siempre lo negué, ¿ya ves Julián? desde hace tiempo que soy todo un mitómano profesional.

Casi de manera interdiaria la visitaba por las noches y nos sentábamos siempre bajo el mismo árbol. Una noche en especial, cambió todo entre ella y yo, fue muy indiferente conmigo. Lo podía percibir en su mirada y en el tono de su voz, Luana empezaba a desconfiar de mi, ya no creía con facilidad todo lo que le decía y yo tenía miedo a que en cualquier momento pueda descubrir la relación paralela que llevaba.

Después de pasar parte de la noche con Luana, fui a visitar a mi otra chica, no tenía ni 15 minutos en la puerta de su casa y fue precisamente en el momento en que abrazaba a la otra chica cuando pasó en su moto la bella Luana, me miró con cara de enfado y no era para menos, yo me quede frío, en shock, aunque mi chica de turno no se dio cuenta de mi malestar y la cólera que tenía conmigo mismo. Además de mal amigo, soy un tramposo bastante tonto, cosa que no pude aprender de ti, Julián, socio, mujeriego, juerguero, putañero y amigo.

Al día siguiente todo sin vergüenza y sin sangre en la cara volví a visitar a Luana, pero ella ya me esperaba muy enojada, trate de explicarle con unas mentirillas poco convincentes después de la escena que vio la noche anterior, me propuso o mejor dicho me ordenó que si quería seguir con ella que dejará a la “otra”, bueno yo accedí y acepté dicha orden, no por darle gusto en ese instante, sino porque ya me sentía templado de Luana y estaba dispuesto a sentar cabeza en nombre de ese sentimiento.

Estuvimos varias semanas más juntos, la situación ya no era la misma, perdí su confianza y créeme Julián, compañero de tantas andadas pendencieras, no volví a recaer en la infidelidad, pero esta vez ella se dejaba llevar de comentarios de sus amigas, que me veían andar con mi otra chica, te confieso, nada más alejado de la verdad, una vez más mi mala reputación de chico pícaro y travieso me juega una mala pasada. Con esto la relación ya llegó a su final, nos dejamos de ver por mucho tiempo, me dolió en el estómago haber terminado así y no haber podido lograr que confíe plenamente en mí, es una chica muy linda y especial para mí, además de ser muy hermosa físicamente. Te ganaste el premio mayor con ella Julián. Es una de las mejores personas que tuve la suerte de conocer.

Y no fue hasta una tarde que nos reunimos en mi casa, tu, yo y nuestros amigos (Claudio y Jota) a tomarnos unas cervecitas sin motivo alguno, escuchábamos música y soltábamos algunos gallos con el karaoke en la sala de mi casa. Nos habíamos tomado cerca de unas doce botellas entre los 4, en ese momento sonó tu celular, Juliancito, mi mejor amigo (o después d leer esto, ex amigo) me habías comentado que estabas de enamorado con una chica muy linda desde hace unas semanas, al contestar era una voz femenina, preguntándote en donde estabas, tu respondiste que te encontrabas en mi casa y luego invitaste a venir a tu señorita enamorada, al parecer ella se negó en un primer momento (quizá no quería un encuentro conmigo estando tu presente), pero tu, Julián con tu simpatía y esa voz suave que te caracteriza, la convenciste y ella finalmente aceptó, pero con la condición de que fueras a recogerla de donde se encontraba, recuerdo que me pediste prestada mi moto para que vayas por ella.

Al cabo de media hora regresaste, yo me encontraba de espaldas a la puerta, tu ingresaste a la sala y dijiste muy orgulloso a todos los presentes: “Chicos, les presentó a mi enamorada” , y al darme vuelta, por fin pude conocer a tu chica que tan ilusionado me hablaste y me di con la sorpresa al ver que tu “enamorada” era nada más y nada menos que mi bello ex amor Luana, si ella a la que tanto me quiso y a la vez la hice sufrir con mis aires de mujeriego, ahora novia de mi mejor amigo. Ojala me puedas perdonar alguna vez esto Juliancito. Hice como que no la conocía y que nunca antes la había visto, que jamás nos cruzamos en la vida, creí que eso sería mejor para ti, para ella, tu no debías saber la intensa relación y todo lo que viví con Luana, no tenías porque saberlo y ella también lo entendió así.

Había en el ambiente cierta tensión, las miradas entre Luana y yo tenían la misma intensidad de hace unos años atrás, me sentía lujurioso, tenía el presentimiento de que algo peligroso podría ocurrir en cualquier momento, a pesar de la música y la cerveza en abundancia, por momentos sentía que se hacían silencios en la sala, esos silencios estaban cargados de intenciones, dudas y oscuros pensamientos. Ya pasadas las horas, tu ya estabas bastante mareado, yo no tanto, tu novia no había tomado alcohol, solo refresco. En el momento que me disponía a llevar algunas cosas sucias a la cocina, Luana vino tras de mi y me sorprendió con un beso en los labios, me dijo que me extrañaba mucho, yo no me rehusé a ese beso, ella me beso y yo la besé, lo siento amigo. Yo le dije que no estaba bien esto: “No podemos hacerle esto a Julián” y ella me respondió: “Cierto, tienes razón, esta mal”, pero mi cuerpo ardía en deseos por volver a poseerla, volvió el animal.

Aquella noche la llevaste a su casa y tu te fuiste a la tuya, pues ya estabas muy borracho. Esa misma noche Luana me llamó y me dijo que vaya a verla. Ya en su casa, pasó lo que tenía que pasar, yo se muy bien mi querido Julián, que tu jamás me hubieses encajado semejante puñalada como yo lo hice, mi instinto animal fue más que mi amistad contigo, soy un cabrón. Esa noche volví a hacer el amor con Luana. Aquella vez fui un canalla, no merezco ser tu amigo. No debimos cruzar la línea, ella era tu novia y yo tu mejor amigo. Me sentí el hombre más sucio y traidor del mundo. Soy un cabrón con todas sus letras. Juramos no decirte nada jamás, pero estoy seguro de que ella no pudo guardarse el secreto y te lo contó todo, lo creo porque tu actitud conmigo cambió de pronto y yo sentí que algo se había quebrado en nuestra amistad. Tu nunca me dijiste nada, pero yo sabía que tu sabías, yo que bien te conozco, lo notaba en tus miradas tristes y en tu dura frialdad, tu jamás fuiste un hombre violento, prefieres la indiferencia a los golpes. No hay peor golpe que tu fría indiferencia y lo sabes muy bien, por algo eres más inteligente que yo.

Gracias por tu amistad, Julian. No merezco ser tu amigo porque soy una mala persona, soy un pobre diablo, soy un cabrón. Soy todo un ejemplar de pedazo fecal sometido al sol. Soy un idiota, soy poco hombre, pero por sobre todo soy un animal.

17 comentarios:

juve dijo...

huy yayayay eso si que esta bravo, nunca se debe meter con la pareja de tus amigos, pero si es una belleza y si la mujer quiere, que mas se le puede hacer.

j@dir dijo...

DaDu]
Amio ta wena esa lamentablemente algunas vece accedemos nosotras mismas...
y que mas que el hombre q no va aceptar]
pero wenoo aveces vale la pena meeterse con el amiguito jajaaaaa

j@dir dijo...

anurb]!
bueno io toavia no em meto con el amio
pero creo q no hay necesidad x eso los chekeas bien antess jiji.....

sj2crew^^

j@dir dijo...

beiaka]>>>>>>>>
eSO LO DE animal en la cama jiji
mas chero el tipo..

buenooo io si con varios de los amios pero de ahi te das cuenta que son mejor que lo firmesss ...>>>>mntira..zzzzzzzzzzz


pAtU coNsuMoOo

j@dir dijo...

GABRIELA hidalgo:

BUENo el AMiO es algo fiel jijiii
pero como aveces el amio de tu gil para mas contigo contandose kosas
ams time pasas con el yi a t imaginasssss..

pERO BUENO POETITA ME SALIO EL PRIMITOOOO

Carlos F dijo...

si eso pasa en todos lados, se siento bien rico al principio, despues del goce ya te atrapa el remordimiento

carol dijo...

esta mal eso, la mujer de tu amigo no se agarra

Anónimo dijo...

te crees mujeriego q blog de mela =) bye

Raulín Raulón... dijo...

¿Qué hacer? Osea, es muy fácil decir que hay ciertas cosas que están mal, y sí, es totalmente verídico ese código de amistad. Sin embargo, creeme, el pasado suele ser fuerte.

Eso no es más que una cruel coincidencia, una broma... hay cosas que no se pueden juntar... ¿qué hacer contra el pasado aún crepitante?

ISABEL dijo...

Que le sirva de lección y que no lo vuelva hacer. Que el mundo da vueltas. Debe echarse agua fría.

Anónimo dijo...

amio q tal tus historias son lo maximo, si q eres de lo mejor y ojala q sea como tu dices solo ficcion y no tu historia..... si es asi eres un tipaso me super encantas un besote...

•Eveelyn dijo...

Tanta tentación es algo difícil de controlar, cuando la mente no está precisamente en frío no pensamos en las consecuencias.


Geniales tus historias :)

MUSMUKEANDO - FRANZ MAX dijo...

hasta en las mejores familias!

J Dyana Love`s Ilska dijo...

Muy intensa e interesante hasta senti que estaba presente.....pero eso jamàs se hace pero los setimientos a veces nos traicionan.....q le podemos hacer?

Anónimo dijo...

era necesario contarlo?x lo menos sirvio para sentirte menos culpable?creo q no

Anónimo dijo...

Debiste valorar mas tu amistad
que un rato de calentura

Learn Digital Marketing dijo...

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